Prolapso de la glándula del ojo (Cherry eye)

Además de párpado superior e inferior el ojo del perro tiene también un párpado interno llamado membrana nictitante que sirve para proteger el ojo y ayudar a repartir la lágrima. Por la cara interna de esta membrana, en contacto con el globo ocular existe una glandula lagrimal. Ésta dispone de un ligamento que la mantiene en su sitio pero que en ocasiones se debilita y alarga o se rompe por lo cual la glándula asoma por encima del borde de la membrana. Si ésta no se inflama solo nos da problemas estéticos. Si se inflama la glándula comienza a aumentar de tamaño y a dar molestias en el ojo. La tendencia del perro o gato afectado en ese caso es de rascarse el ojo con objetos o con la misma pata, por lo que la glándula se erosiona e inflama más o bien se erosionan ellos mismos la córnea. Podemos ver secreción purulenta, lagrimeo excesivo y hasta sangrado.

Tratamiento: Dado que la glándula en cuestión produce aproximadamente el 30 % de la secreción de lágrima del ojo intentaremos conservarla. Esto es especialmente cierto en el Bulldog, Shar-pei, Cocker y Pequinés que tienen tendencia a padecer de la membrana nictitante y puede acompañarse también de querato-conjuntivitis seca. La solución siempre es quirúrgica. En la medida de lo posible la técnica de elección permitirá la conservación de la glándula, nunca el corte. Nosotros recomendamos la técnica en bolsillo, mediante la cual se crea un orificio subconjuntival donde se introduce y fija la glándula. Asegúrate que tu veterinario está familiarizado con la cirugia oftálmica y con esa técnica en especial.

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