¿Los perros tienen Alzheimer?


La respuesta a este pregunta es si, aunque en veterinaria se conoce como síndrome de disfunción cognitiva.

En este síndrome, el cerebro sufre cambios que impiden que funcione con normalidad , y dependiendo de qué lesiones haya se pueden producir unos síntomas u otros.

¿Qué pasa en el cerebro de mi mascota al envejecer?

  • Se acumulan placas de proteína que impiden un funcionamiento correcto
  • Recibe menos aporte sanguíneo
  • Tiene menor capacidad de usar la glucosa como fuente de energía
  • Hay pérdida de neuronas
  • Disminución de algunos neurotransmisores. Los neurotransmisores son las sustancias encargadas de «transmitir los mensajes» entre las neuronas
  • Aumento de radicales libres que producen daño en las neuronas

Estos cambios afectan principalmente áreas del cerebro relacionadas con el aprendizaje y la memoria, de ahí que la mayoría de los síntomas que veremos, tienen que ver con estas funciones.

¿A qué edad aparece?

Es un problema vinculado al envejecimiento con lo que aparece en la etapa senior de nuestras mascotas, comenzando tan pronto como a los 8 años de edad y aumentando en porcentaje en edades más avanzadas.

En el caso de los perros(ver bibliografía)1, de los 8 a los 10 años un 3% lo presenta, subiendo hasta un 23% con 12 a 14 años y un 40% en los mayores de 14 años. No se han visto diferencias relacionadas con la raza, así, todo y que las razas grandes envejecen antes, no parecen mostrar los síntomas antes que las pequeñas .

Como ocurre con nosotros, el envejecimiento no afecta a todos por igual, de ahí que haya mascotas que pueden padecer este síndrome y otras que no.

¿Qué síntomas puede tener un paciente con esta enfermedad?

Los síntomas más frecuentes son:

  • Desorientación espacial, es decir, nuestra mascota puede parecer confusa sobre donde está: signos como que se queden mirando a la nada, o quedarse atrapados en una esquina, o que olviden donde tienen que hacer sus necesidades, son frecuentes
  • Desorientación temporal, o no saber en qué momento del día están: olvidarse de la hora de la comida, p. ej..
  • Interacción alterada o cambios en la relación con la familia y otras mascotas. Esto puede ser tanto un aumento en la demanda de atención, como aumento de los comportamiento agresivos. También puede haber mascotas que están más irritables, ansiosas o por contra que están menos participativas.
  • Cambios en el ciclo del sueño: pueden deambular sin dormir durante la noche y dormir durante el día.
  • Pérdida de los hábitos de higiene ya aprendidos: dejan de hacer sus necesidades en la calle o bandeja de arena y hacérselo en casa.
  • Olvidar las rutinas y los trucos aprendidos.
  • Cambios en la actividad: de menor actividad a caminar sin rumbo
  • Vocalización: lloros o gritos, con más frecuencia a la noche
  • Menor acicalado, en el caso de los felin@s
  • Incluso cualquier signo de tipo neurológico, como ataques epilépticos, ceguera, sordera,… puede ve estar provocado por este síndrome.

Es importante remarcar que estos síntomas no son exclusivos del síndrome de disfunción cognitiva y pueden deberse a otras patologías, es más, con frecuencia pueden coexistir varias de ellas.

Así, enfermedades neurológicas, patologías que provoquen dolor, algunos trastornos hormonales, problemas de conducta, la hipertensión y cualquier enfermedad que produzca aumento del consumo de agua y de la micción, como la insuficiencia renal o del hígado, las hemos de tener en mente cuando aparecen.

A día de hoy (marzo del 2020), no existe ninguna prueba que nos diagnostique el síndrome de disfunción cognitiva, por lo que será la exclusión de las otras enfermedades que producen estos síntomas, las que nos llevará al diagnóstico definitivo.

Si mi mascota tiene alguno de estos síntomas ¿qué debo hacer?

Comenzaremos con lo que NO debes hacer.

Es muy frecuente que, parte de las alteraciones que provocan en nuestras mascotas el síndrome de disfunción cognitiva, la cuidadora o el cuidador de la mascota los pasen por alto, asumiendo que son «normales por la edad», nunca más lejos de la realidad.

Así, lo primero es que lleves a tu mascota a tu veterinaria o veterinario para que, en función de los síntomas que presenta, establezca qué pruebas son necesarias para llegar a saber la causa y con ello el tratamiento más adecuado.

En nuestro centro veterinario, para conseguir un diagnóstico lo más precoz posible, recomendamos revisar a las mascotas un mínimo de 2 veces al año

En estas revisiones, a partir de los 8 años de edad, os haremos un cuestionario con preguntas dirigidas a averiguar si vuestra mascota empieza a tener algún indicio de este síndrome.

¿Tiene tratamiento?

En el caso de la disfunción cognitiva, si bien a día de hoy no la podemos curar, si que se pueden mejorar los síntomas y enlentecer su evolución, con lo que un diagnóstico y tratamiento temprano puede marcar la diferencia en la calidad de vida de nuestra mascota.

Bibliografía:

  1. Salvin HE, McGreevy PD, Sachdev PS, Valenzuela MJ Under diagnosis of canine cognitive dysfunction: A cross-sectional survey of older companion dogs. The Veterinary Journal 2010; 184: 277–281.

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